Sin embargo la aplicación que se le pueda dar a este decreto genera dudas y puede ser considerada como un arma de doble filo que puede ser tan constructiva como destructiva o en el peor de los casos sumergirnos en la típica situación de "más de lo mismo". No existe claridad sobre los alcances que pueda tener y sus implicaciones en la denominada política de calidad, que tanto eco tiene en el actual plan sectorial de educación. | DECRETO 230Decreto 1290 de Abril 16 de 2009 |
Es de esperar que los colegios logren acuerdos interinstitucionales lo suficientemente claros como para permear los problemas venideros y protegernos de posibles inconsistencias a la hora de aplicar algún procedimiento, ya que tanta autonomía puede ser perjudicial para definir un rumbo general para todos los colegios del distrito.
La parte más difícil parece ser la participación de toda la comunidad educativa, que según el decreto 1290 debe ser obligatoria para definir los criterios, instrumentos y la escala de evaluación con la que serán medidos las actividades académicas. Esta labor tiene un matiz de dificultad por la escasa participación de los padres de familia en estos procesos de transformación y en general en todas las actividades institucionales. A la instituciones les corresponde entonces buscar un mecanismo diferente para obtener la participación de los padres, de lo contrario el proceso estará viciado desde el principio.
Otro problema que se avecina es el ajuste que se le debe hacer a esta reforma para que no perjudique el proceso de educación por ciclos. Proceso que se viene adelantando en algunas instituciones educativas distritales y que hasta ahora no se ha implementado en su totalidad.
El camino es difícil, pero no es imposible llegar a acuerdos para lograr un cambio positivo en lo que se refiere a evaluación. Lo único que nos queda como maestros es ser cuidadosos y participes activos para garantizar que la aplicación de este decreto nos traiga beneficios a todos.