La falta de valores es lo que tiene esta sociedad en decadencia. La juventud no tiene patrones de comportamiento, no hay quién les indique lo bueno y lo malo o en el peor de los casos este trabajo queda en manos de otros que más que un buen ejemplo, representan la antítesis del buen comportamiento y la ética.
En la sociedad colombiana los malos hábitos se han aceptado y se les ha dado un nombre bastante ambiguo "malicia indígena". Si usted no paga el bus, si pasa un billete "chiviao", si falsifica un papel o nunca devuelve lo que es suyo, es simplemente un "abeja". Dentro de ese mundo tan permisivo y unas leyes que piensan castigar hasta una insinuación, los jóvenes y lo que no los son tanto, tienen tantas alternativas que lo importante es vivir bajo la premisa de "no dejarse pillar" porque en el fondo todo es normal y lo peor es que todo está permitido.
El trabajo que tenemos pendiente es dejar de manejar la doble moral y comportarnos como un autorregulado grupo social, para eliminar del imaginario colectivo el hecho que el bueno es un pendejo y el malo hasta se vuelve leyenda (Pablo Escobar, el mono jojoy, Gacha, entre otros personajes), para esto también es necesario dejar de actuar como un grupo de personas que no aprenden a estar en comunidad sino que crecen en su propia individualidad, porque entonces la violencia se hace legítima, pues siempre habrá que defender lo que para mí está bien.
